viernes, 2 de julio de 2010

Escuela inclusiva

A principios de
los años 90 cuando en los países en desarrollo existen experiencias de
integración se ha replanteado la pregunta al revés ¿ Cuál es entonces el camino?
¿ ir como se ha hecho hasta ahora integrando niños con discapacidad al sistema
regular o bien es transformar la escuela para tener educación para
todos?.

Como respuesta a
esta situación surge el debate entre integración e inclusión. En Europa y
Norteamérica la integración ha quedado circunscrita a ser concebida como un
medio y la inclusión como la gran utopía. Una escuela que incluya a todos, sin
ninguna discriminación sea de raza, sexo, condición física o social.

1. Integración versus Inclusión

El término
inclusión está siendo adoptado en el contexto internacional (Estados Unidos,
Canadá, Reino Unido) con la intención de dar un paso adelante respecto a lo que
ha supuesto el planteamiento integrador hasta hora. Las razones que justifican
este cambio serían:

1) El concepto de
inclusión comunica más claramente y con mayor exactitud, que todos los niños
necesitan estar incluidos en la vida educativa y social de las escuelas del
barrio, y en la sociedad en general, no únicamente dentro de la escuela
ordinaria.

2) El término
integración está siendo abandonado, ya que implica que la meta es integrar en la
vida escolar y comunitaria a alguien o a algún grupo que está siendo ciertamente
excluido. El objetivo básico de la inclusión es no dejar a nadie fuera de la
escuela ordinaria, tanto educativa, física como
socialmente.

3) La atención en
las escuelas inclusivas se centra en cómo construir un sistema que incluya y
esté estructurado para hacer frente a las necesidades de cada uno de los
alumnos. No se asume que las escuelas y aulas tradicionales, que están
estructuradas para satisfacer las necesidades de los llamados "normales" o la
mayoría, sean apropiadas y que cualquier estudiante deba encajar en lo que ha
sido diseñado para la mayoría. Por el contrario, la integración de estos alumnos
lleva implícita que realmente estén incluidos y participen en la vida académica.
De aquí, la responsabilidad del equipo docente de la escuela, ya que tiene que
acomodar ésta a las necesidades de todos y cada uno de sus
alumnos.

4) Asimismo, hay
un cambio con respecto al planteamiento de ayudar sólo a estudiantes con
discapacidades. El interés se centra ahora en el apoyo a las necesidades de cada
miembro de la escuela.

Estos cambios
deberían llevar a los alumnos, profesores y padres a modificar su perspectiva
sobre la escuela, puesto que el problema o dilema ante el que estamos, ya no es
cómo integrar a algunos alumnos con necesidades educativas especiales, sino cómo
desarrollar un sentido de comunidad y apoyo mutuo que fomente el éxito entre
todos los miembros de la escuela. Es decir, estaríamos ante un grupo de
individuos que han aprendido a comunicarse honestamente, desarrollando un
compromiso significativo entre ellos.

Las escuelas
inclusivas enfatizan, así, el sentido de la comunidad, para que en las aulas y
en la escuela todos tengan sensación de pertenencia, se sientan aceptados,
apoyen y sean apoyados por sus iguales y otros miembros de la comunidad escolar,
al tiempo que se satisfacen sus necesidades
educativas.

En las
comunidades inclusivas, los talentos de cada uno, incluyendo los de aquellos con
profundas discapacidades, superdotación o comportamientos distorsionadores, son
reconocidos, fomentados, y utilizados al máximo. Cada persona es un miembro
importante y valioso con responsabilidades y con un papel que desempeñar para
apoyar a los demás, lo que ayuda a fomentar la autoestima, el orgullo en los
logros, el respeto mutuo y un sentido de pertenencia y valía entre los miembros
de la comunidad. Esto no podría ocurrir si ciertos estudiantes siempre
recibieran y nunca dieran apoyo.

Otro aspecto
considerado por la educación inclusiva es que en las escuelas donde los
estudiantes, padres y educadores no establecen amistades, compromisos y lazos
entre ellos (es decir, donde hay una ausencia de comunidad), hay un aumento de
problemas con una disminución de logros, abandono de estudiantes, abuso de
drogas y una actividad de bandas. Esta falta de comunidad es el reflejo de una
sociedad cada vez más urbana, compleja y
despersonalizada.

El moverse hacia
escuelas inclusivas puede tener varias ventajas sobre los enfoques tradicionales
que tratan de ayudar a los estudiantes con discapacidades o desventajas "para
encajar en la escuela ordinaria". Una ventaja es que todos se benefician de que
las escuelas inclusivas se centren en desarrollar escuelas comunitarias de apoyo
y cuidado para todos los estudiantes, más que en seleccionar categorías de
estudiantes. Algunos padres y educadores han encontrado difícil motivar al
personal escolar y a los miembros de la comunidad para reestructurar las
escuelas de forma que beneficien a un estudiante o a una categoría seleccionada
de estudiantes. Centrarse en el desarrollo de escuelas comunitarias inclusivas
evita este problema al dar a cada uno una razón para participar. Todos los niños
se benefician cuando en su propia escuela, y en las de su alrededor, se
desarrolla un sentido de comunidad, es decir, cuando la educación es sensible y
responde a las diferencias individuales de cada miembro de la
escuela.

Una segunda
ventaja es que todos los recursos y esfuerzos del personal escolar pueden ser
usados para asesorar necesidades instructivas, adaptar la instrucción y
proporcionar apoyo a los estudiantes. En el modelo de integración, los niños con
discapacidades pasaban mucho tiempo fuera del aula recibiendo apoyo. En las
escuelas inclusivas ningún alumno sale del aula para recibir apoyo, sino que el
apoyo se recibe dentro del aula, lo que exige que los recursos estén en la misma
y los profesores de apoyo realicen una importante tarea de coordinación con el
profesor tutor.

2. ¿Qué es la Educación Inclusiva?

Primero, es una
actitud, un sistema de valores y creencias, no una acción ni un conjunto de
acciones. Una vez adoptada por una escuela o por un distrito escolar, debería
condicionar las decisiones y acciones de aquellos que la han adoptado. La
palabra incluir significa ser parte de algo, formar parte del todo. Excluir, el
antónimo de incluir, significa mantener fuera, apartar, expulsar. Estas
definiciones empiezan a servir de marco para el creciente movimiento de
construcción de las escuelas inclusivas. El mismo significado de los términos
inclusión y exclusión nos ayuda a entender la educación
inclusiva.

Pearpoint y
Forest (1992) describen los importantes valores subyacentes en una escuela
inclusiva, como son: los de aceptación, pertenencia y comunidad, las relaciones
personales, la interdependencia además de la independencia, y la consideración
de los profesores y los padres como una comunidad de aprendizaje. Una escuela
inclusiva ve a
todos los alumnos como capaces de aprender y anima y honra
todos los tipos de diversidad, como una oportunidad para aprender sobre lo que
nos hace humanos.

La inclusión se
centra, pues, en cómo apoyar las cualidades y las necesidades de cada uno y de
todos los estudiantes en la comunidad escolar, para que se sientan bienvenidos y
seguros y alcancen el éxito. Otra asunción que subyace en las escuelas
inclusivas es que la buena enseñanza , que cada niño puede aprender si se le
ofrece el entorno adecuado, se le anima y se le proporcionan actividades
significativas. Las escuelas inclusivas basan, por tanto, el curriculum y las
actividades diarias de aprendizaje en todo aquello que se conoce sobre la buena
enseñanza y el buen aprendizaje.

Stainback y
Stainback (1992) definen una escuela inclusiva como aquella que educa a todos
los estudiantes dentro de un único sistema educativo, proporcionándoles
programas educativos apropiados que sean estimulantes y adecuados a sus
capacidades y necesidades, además de cualquier apoyo y ayuda que tanto ellos
como sus profesores puedan necesitar para tener éxito. Pero una escuela
inclusiva va más allá de todo esto, ya que es un lugar al que todos pertenecen,
donde todos son aceptados y son apoyados por sus compañeros y por otros miembros
de la comunidad escolar para que tengan sus necesidades educativas
satisfechas.

Uno de los rasgos
esenciales de una escuela inclusiva es el sentido cohesivo de comunidad, la
aceptación de las diferencias y la respuesta a las necesidades individuales.
Bajo esta perspectiva de trabajo, los apoyos se organizan y son recibidos dentro
del aula, por las consecuencias negativas que se ha comprobado que ocasionan.
Entre ellas, podemos destacar según Sapon-Shevin
(1994):

El mensaje "si
eres distinto debes marcharte", puede hacer que el sentimiento de seguridad en
el aula que tiene el niño se tambalee.
Sacar a niños que son identificados
públicamente como diferentes hace más difícil promover la educación
multicultural y una respuesta positiva ante las diferencias.
Las comunidades
cohesivas requieren una comunicación abierta sobre las diferencias. Si las
diferencias no se discuten abiertamente, se puede crear un clima de desconfianza
y de alienación.
El ir y venir de los niños puede interrumpir el discurrir
de la clase y dificultar la tarea de los profesores para establecer un grupo
cohesivo.
Sacar a los niños del aula normal para que puedan satisfacer sus
necesidades especiales pone en entredicho el sentimiento de los profesores de
verse a sí mismos como responsables o capaces de enseñar a un grupo
diverso.

Es importante
enfatizar que movernos hacia la inclusión y aceptarla supone un proceso, que
implica cambios en la filosofía, el curriculum, la estrategia de enseñanza y la
organización estructural. Tales cambios no sólo afectan a los niños clasificados
como "discapacitados", sino que van más allá del alcance de lo que
tradicionalmente ha sido considerado como educación
especial.

La inclusión es,
consiguientemente, lo opuesto a la segregación y al aislamiento. Si volvemos la
vista atrás, recordaremos cómo la educación especial ha creado un subsistema
segregado, del que se ha extraído un fuerte mensaje de que estos alumnos, debido
a la alta especialización que requerían para ser atendidos, no "encajaban" en el
sistema ordinario de la educación.

Hoy en día, la
creciente diversidad de alumnos en nuestro sistema educativo es un importante
tema de debate y preocupación. Entre las diferencias se encuentran la lengua, la
cultura, la religión, el sexo, la discapacidad, la preferencia sexual, el estado
socioeconómico, el marco geográfico y muchas más. que denotan la
multiculturalidad existente en la escuela. Pero, frente a esta realidad, a
menudo, encontramos que la diversidad es entendida como un problema, más que
como una maravillosa oportunidad de aprender sobre la variedad de vida de otras
personas, y también sobre lo que significa ser humano. A nuestro juicio, ser
incluido, valorado y respetado por quien uno es en un mundo diverso y plural por
naturaleza.

Principios de la
educación inclusiva.

De los principios
que dan entidad a la educación inclusiva queremos destacar los
siguientes:

* Clases que
acogen la diversidad

La inclusión
implica establecer y mantener comunidades escolares que den la bienvenida a la
diversidad y que honren las diferencias. Los profesores que se preocupan de
crear aulas en las que todos los estudiantes se encuentren totalmente incluidos,
tienden a enfatizar la atmósfera social en el aula, sirviendo como ejemplo y
enseñando a respetar las diferencias. Los mismos estudiantes que aprenden que
"un niño usa un tablero para comunicarse porque es incapaz de hablar", pueden
aprender rápidamente que en el aula se pueden leen libros de diferentes niveles
sobre el mismo tema.


* Un
Curriculum más Amplio.

La inclusión
significa implementar una modalidad de curriculum multinivel. Enseñar a una
clase resueltamente heterogénea implica cambios profundos en la naturaleza del
curriculum (Stainback y Stainback 1992). Los profesores de clases inclusivas se
están alejando consistentemente del rígido método de enseñanza frontal basado en
un libro de texto, y se están moviendo hacia el método de aprendizaje
cooperativo, la instrucción temática, el pensamiento crítico, la resolución de
problemas y la valoración auténtica.


* Enseñanza y
Aprendizaje Interactivo

La inclusión
implica preparar y apoyan a los profesores para que enseñen interactivamente.
Los cambios en el curriculum están estrechamente ligados a los cambios en su
pedagogía. El modelo de aula de un profesor que trata de satisfacer las
necesidades de una clase entera de niños por sí solo, está siendo reemplazado
por estructuras en las que los estudiantes trabajan juntos, se enseñan
mutuamente y participan activamente en su propia educación y en la de sus
compañeros. La relación entre las aulas inclusivas y el aprendizaje cooperativo
está empezando a ser bastante clara (Sapon-Shevin, 1994); no queremos
estudiantes incluidos en aulas para competir con los demás, sino para que
aprendan con y de otros.

Ningún niño
debería tener que soportar la inflexibilidad, los curriculums aburridos, la
falta de creatividad, la reglamentación excesiva, el exceso de estandarización y
las concepciones limitadas de la enseñanza y el aprendizaje. La mejora en estas
áreas dentro de un contexto de reforma estructural y coherente dará como
resultado una mayor aceptación y aprendizaje de todos los
alumnos.

* El Apoyo para
los Profesores.

La inclusión
implica proporcionar un apoyo continuo a los profesores en sus aulas y romper
las barreras del aislamiento profesional. Aunque los profesores están rodeados
de gente, enseñar puede ser un trabajo increíblemente solitario. Una de las
señas que define la inclusión es la enseñanza en equipo, la colaboración y la
consulta, así como otras formas de acceder a las habilidades, el conocimiento y
el apoyo de muchas personas encargadas de educar a un grupo de
niños.

* Participación
Paterna y Materna.

Finalmente, la
inclusión implica la participación paterna de forma significativa en el proceso
de planificación. Los programas de educación inclusiva han confiado mucho en la
información obtenida de los padres sobre la educación de sus hijos.

3. Estrategias que facilitan la existencia de escuelas
inclusivas y de comunidades en el aula (Biklen, 1993; Stainback y Stainback,
1992; Villa et al. 1992):


* Obtener el
compromiso del profesor.

Hoy día, en la
mayoría de programas de preparación de profesores, estos no sólo no consiguen
información sobre la inclusión plena, sino que muchas veces se les educa para
que rechacen y excluyan a algunos niños. Por lo tanto, es crítico esforzarse
para ganar el compromiso del profesor de enseñanza general hacia la inclusión.
Esto incluye su aceptación de estudiantes excluidos con anterioridad como
miembros valiosos e iguales de la clase. Si el profesor no valora al niño y no
lo quiere en la clase, habrá grandes dificultades para conseguir la inclusión
plena con éxito.

A veces, es
esencial hacer que los profesores conozcan experiencias de inclusión y que
participen en talleres o en clases preparatorias. Además, los profesores
deberían tener la oportunidad de llevar a cabo conversaciones formales e
informales con personas entendidas en la inclusión plena y/u oportunidades para
hacer amistad con los niños (ej.: visitas a casa, salir fuera a comer, ir al
cine). En otras palabras, el profesor necesita entender las razones para una
inclusión plena y llegar a conocer y a aceptar al niño. Esto debe ocurrir al
principio para que la inclusión plena empiece con una actitud positiva por parte
del profesor y continúe una vez que esté en
marcha.

Desafortunadamente, además de recibir información antigua e incorrecta en
sus programas de preparación universitarios, muchos de los profesores no fueron
nunca a escuelas con estudiantes que a menudo están excluidos de las aulas de
educación general. Por lo tanto, pueden sentirse inseguros acerca de cómo
comunicarse con ellos o adaptarse a sus estilos y velocidades de aprendizaje.
Deben aceptar, valorar y llevarse bien con todos los niños. Esto no es siempre
fácil de conseguir y podría suponer un esfuerzo extra al principio. La discusión
de métodos y técnicas tales como adaptaciones curriculares, círculos de amigos,
o la colaboración profesional entre colegas puede ser de poca ayuda para un
profesor que no valora ni quiere a un determinado alumno en su clase. Además, es
crucial que el profesor sirva de modelo para los estudiantes dando la bienvenida
a cada niño e incluyéndolo en las actividades de clase. Cuando un profesor
demuestra que está contento de tener estos alumnos en su aula, esto puede tener
un impacto tremendo en las actitudes y acciones de los
estudiantes.


* Seguir los
principios de agrupamiento natural.

Se considera
ventajoso establecer clases inclusivas, en las que se acepten sólo a aquellos
estudiantes que son parte natural del barrio donde se encuentra ubicada la
escuela. La finalidad de dicha decisión es fomentar la idea de comunidad y de
máxima integración física, escolar y social.


* Establecer
una fuerza de trabajo en la educación
especial.

Algunas escuelas
que se encuentran promoviendo la puesta en marcha de aulas plenamente inclusivas
han encontrado de ayuda el establecer una fuerza de trabajo en la educación
especial compuesta por profesores, padres, estudiantes, consejeros,
administradores y especialistas. Aparte de servir como un grupo general de
defensa de la inclusión plena, el propósito de esta fuerza de trabajo es ayudar
a todos los individuos involucrados con la escuela a conseguir un mejor
entendimiento del desarrollo y mantenimiento de una comunidad escolar integrada,
atenta e inclusiva.

* Designar a una
persona que sirva para facilitar el apoyo.

En las escuelas
inclusivas, los educadores especiales normalmente se integran en la educación
general. Algunos se convierten en profesores de aula o consultores
especializados, otros asumen la tarea de animar y organizar el apoyo en clases
de educación general. Se hace referencia a ellos como facilitadores de apoyo,
profesores colaboradores o profesores de métodos y recursos (Porter, 1991;
Stainback y Stainback, 1992; Villa y Thousand, 1992). Independientemente de como
se les llame, trabajan en colaboración con el personal escolar para asegurar que
se satisfagan las necesidades de todos los alumnos. Y "colaboración" significa
que el que facilita el apoyo, el profesor, los estudiantes y el resto del
personal escolar trabajan juntos sin que nadie asuma el papel de experto,
supervisor o evaluador. De esta forma, todos se involucran para facilitar el
sistema de apoyo y adaptar la instrucción a las necesidades individuales, en un
proceso colaborativo multidireccional.
Un objetivo prioritario del
facilitador de apoyo es trabajar conjuntamente con el profesor del aula y el
personal escolar para promover las redes de apoyo naturales. Los profesores, en
colaboración con los facilitadores de apoyo, promueven la interdependencia entre
personas iguales mediante un sistema de compañeros, un aprendizaje cooperativo y
el desarrollo de la amistad para que los estudiantes aprendan a ayudarse
mutuamente (Stainback y Stainback, 1990).

La persona que
facilita la ayuda o el profesor colaborador también funciona frecuentemente como
un localizador de recursos, ya que no se puede esperar que un profesor de aula
sea experto en todo tipo de asesoramiento posible, de gestión curricular o de
comportamiento. Este papel implica la localización de material y equipo
apropiado, de especialistas, consultores, profesores y otro personal escolar que
sean expertos en las áreas particulares necesitadas por un profesor y/o
estudiante.

Estos profesores
colaboradores o este personal de apoyo también pueden proporcionar ayuda como
profesores de equipo, facilitando el aprendizaje en su área de experiencia.
Además, a menudo proporcionan apoyo para autorizar a los profesores a adaptar e
individualizar la instrucción para satisfacer las necesidades únicas de todos
los miembros de la clase. Es crucial notar que el profesor mantiene la
responsabilidad de la educación y el apoyo de todos los estudiantes en el aula,
no asumiendo el papel de profesor personal del alumnos con necesidades
especiales. El profesor colaborador o el facilitador de apoyo actúa como un
recurso del profesor, la familia, el director y la clase como un todo para
construir redes de apoyo y adaptar la instrucción a las necesidades
individuales.

Cualquier persona
dentro de un grupo del personal escolar podría ser designada como facilitador de
apoyo para asegurar la existencia de esta red. Las fuentes de facilitadores de
apoyo pueden ser antiguos profesores de educación especial, consultores u otros
miembros que han ganado experiencia en el desarrollo y mantenimiento de las
redes de apoyo en la escuela.

4. El maestro de Apoyo.

Es quién entrega
asesoramiento colaborativo, de carácter: horizontal. Trabaja con los niños y
niñas con nee, con las familias, con los profesores.

Primero que nada es
necesario establecer que se ha de entender por apoyo para la integración:
"entenderemos por apoyo todo aquel acto que busque facilitar y/o colaborar con
el pleno desarrollo de las potencialidades académicas, emocionales, físicas,
etc. del alumno integrado en todas las esferas de su personalidad, ya sea como
alumno, compañero, hijo, hermano, etc."(1) Actualmente se entiende que el apoyo
se entrega no sólo al alumno que lo necesita sino que preferentemente a los
profesores y los padres.

(1)Araneda
Patricia
, Ahumada Hernán. 1990. ¿Integración o Segregación?. Santiago,
Chile. Editorial Interamericana Ltda.

· Una mirada
crítica:
En algunos casos el papel del educador diferencial o especialista
prescindiendo del papel educativo, olvidándose de uno de los puntos
fundamentales de cualquier sistema de apoyo, remite al niño a asistencia
exterior, esto significa atribuir a la educación de apoyo y a la orientación un
carácter de remedio inmediato desvirtuando el verdadero sentido del apoyo y
dando una visión errada del alumno que presentaba dificultades, etiquetándolo
como un "enfermo".

En España, el
desarrollo del concepto de educación de apoyo en los Centros Educativos con
alumnos de capacidades mixtas ha estado a menudo conformado por una visión
autoritaria y punitiva del "apoyo", los departamentos didácticos estaban allí
para enseñar materias, si un alumno se comportaba mal, se consideraba que el
problema radicaba en él y no en la situación docente de la que realmente
emanaba. En consecuencia era enviado al director del centro o al tutor
diferencial para sufrir una corrección y ser devuelto al profesor
correspondiente una vez tratado…" , este sistema de apoyo se establecía en los
denominados "grupos de apoyo" cuyo fin era el de gobernar a los niños y jóvenes
modificando conductas indeseables. ¿Qué pasa en Chile al
respecto?

Actualmente en
Chile, año 2001, existe un concepto ambivalente y vago acerca de lo que es el
apoyo, y como señala Lowe Polly las escuelas " ponen en práctica personas con
percepciones muy diferentes de sus funciones, y en especial de las necesidades
de los alumnos con los que han de encontrarse…"(2) Se debe tener en claro que la
educación de apoyo se basa en un factor que debe ser tomado diariamente en
cuenta por todo profesor, como es la personalidad del alumno y el ambiente en el
que se desarrolla, en otras palabras el proceso de enseñanza-aprendizaje
aplicado en el grupo de apoyo debe fundirse con el realizado por el
establecimiento.

(2)Lowe
Polly
. 1995. Apoyo Educativo y Tutoría en Secundaria. Madrid, España.
Editorial Narcea S.A

Cuando hablamos de maestro de apoyo, o profesor de
apoyo, o de educador integrador, lo entendemos como un factor clave dentro del
apoyo educativo, ya que es una persona que debe poseer una importante
influencia, que le permita, identificar y atender a las diversas demandas de los
alumnos con nee, las familias y los profesores comunes y que demuestre ser capaz
de influir en la creación de un ambiente definido y propicio para el aprendizaje
en el aula, respaldado por un marco disciplinar de apoyo que fije límites
claramente conocidos y previsibles, labor que se verá facilitada por una clara
definición de la concepción estructural del ambiente de aprendizaje elegido por
el profesor de aula.

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